18/10/15

Documento para reflexionar y sistematizar conocimientos sobre las características del lenguaje e imagen audiovisual y sonora.

Por Sergio Sánchez.
Sin cámara no hay encuadre, sin ésta, no hay intermediario para captar el espacio real. Encuadrar significa mirar, dirigirse a un espacio determinado que selecciona un autor, y está relacionado más con la manera de ver que con lo que vemos, tal y como apunta Dominique Villain (1997) en su libro El encuadre cinematográfico.
El encuadre segmenta, disecciona espacios visuales naturales poniendo límite tanto al mundo real como al imaginario, desde un punto de vista subjetivo, en función de criterios estéticos, narrativos e ideológicos. 
En relación a las características del lenguaje audiovisual y sonoro, debemos reflexionar sobre el encuadre y su inclusión en parámetros de temporalidad. El tiempo, la mutabilidad, la transformación desde que existe el encuadre es una consecuencia inmediata de esto. La acotación del todo para convertirse en síntesis de la vida, eso es el encuadre. 
Pero no debemos olvidar que la idea de encuadre está íntimamente relacionada con el universo sonoro. El sonido es pieza indispensable en esto de lo audiovisual. ¿Encuadrar es solamente mirar? ¿O también escuchar? Definitivamente el contenido sonoro supera incluso al visual, ya que está acotado, delimitado, y el sonido no necesariamente. De ahí las reflexiones filosóficas de Michel Chion acerca de la relación entre sonido e imagen. Un micrófono capta el sonido más allá de lo que visualiza la cámara mediante el encuadre, el plano, etc. Por lo tanto, no siempre comparte el marco visual. 
Así pues, aún siendo el encuadre un concepto relacionado totalmente con lo audiovisual, está delimitado por la frontera del marco visual, aunque esto no signifique que no esté relacionado con lo sonoro. Michel Chion (1997) afirma que  "hay momentos en que la música abre el encuadre o al contrario...". 
Para la composición del encuadre deberíamos remontarnos a los inicios del cine, ya que en las primeras décadas de existencia, principalmente el cine soviético, a excepción de algunos autores como Griffith, el montaje y el encuadre tienen vital importancia en la composición estética e ideológica de las obras. La imagen en movimiento es el vehículo cultural más importante del siglo XX, y aún vivimos en lo que llevamos de nuevo siglo de esa idea. 
El espacio es fundamental, no solo como concepto heredero de representaciones pictóricas, sino como eje nodular que unifica en sí mismo, el mundo de lo sonoro; concretamente el arte sonoro. Sin el espacio todo cambia. Del encuadre, y su composición depende no solo el desarrollo de una obra audiovisual, sino que pueden hacer cambiar radicalmente los postulados iniciales concebidos en el mundo creativo. Los encuadres son el ADN estético para una obra, el punto de partida y el mensaje final definitorio, ya que orienta al receptor donde el autor quiere exactamente. 
Partiendo del encuadre no podemos olvidar la importancia de la angulación, la óptica, el plano y sus distintos movimientos.
Todo lo que da sentido a lo anterior, la esencia que define con coherencia el resto de ideas es el encuadre. Su composición, según Präkel (2008) es un proceso estructurado basado en la estructuración de ideas, en el orden de lo audiovisual.
La composición del encuadre organiza visualmente las escenas, las secuencias en un contexto donde todo es representación sometida a determinaciones culturales y sociales, e históricas. 
Uno de los géneros audiovisuales de más recorrido temporal y con diversos estilos es el del arte radiofónico. Desde las radionovelas hasta el radioarte de autores especializados como José Igés, hay un largo trecho. La autora Lidia Camacho (1998) es explícita en su interpretación del lenguaje radiofónico al titular una de sus obras La imagen radiofónica, donde se adentra en el universo radiofónico desde un punto de vista no solo retrospectivo sino innovador. 
En cuanto a los géneros y formatos, tal vez podríamos definirlos como cibergéneros, tal y como apunta Carmen Lazo Marta (2011). En los audiovisuales, encontramos principalmente el periodístico, el audiovisual, y los géneros de nuevo tratamiento, híbridos, ideados en internet en las últimas décadas. 
Sobre estos nuevos formatos, cabe citar como características principales, y según la misma autora citada antes:
1-  Carácter multimedia basado en la conjunción de todos los sistemas expresivos a nuestro alcance.
2- Ruptura de la secuencialidad.
3- Ruptura de la periodicidad.
4- Interactividad.
Dependiendo del formato radiofónico, algunos elementos sonoros resaltan más que otros. Los diferentes géneros son el documental o informativo (el vox populi, el de testimonios, charlas), el argumental (radionovelas). 
El reconocimiento de los discursos audiovisuales está asociado a patrones dominantes, y sus funciones comunicativas. Los patrones narrativos cambian pero en ocasiones se emplean estructuras comunes entre emisor y receptor. El auge de lo digital está transformando este inmovilismo. Como veremos más adelante, el modelo griego de Presentación-Nudo-Desenlace no siempre es utilizado como discurso. El montaje narrativo  y expresivo no es uniforme en la actualidad. 
Conviene aclarar que el discurso audiovisual es una fusión de lo visual y lo sonoro dentro del marco tiempo, y que mediante ciertos rasgos, se reproduce una realidad con un significado emanado de lo que vemos y escuchamos. Y todo de una manera simultánea, ya que normalmente se usan sistemas de sonido varios: voz, efectos, silencio, música, interactuando narrativamente con las imágenes. Toda esa articulación forman parte del lenguaje sonoro (como agente narrativo) y audiovisual, como eje de interacción, mediante mecanismos internos propios, entre imagen, palabra, y sonido. 
La característica principal de la imagen digital, independientemente de su interpretación subjetiva es que está captada en código binario. Lo que significa, que nos abre una nueva dimensión, dando un salto cualitativo, en el arte de la manipulación y experimentación de la imagen. Otra de las características irrefutables es la de la democratización de su uso debido principalmente al abaratamiento de sus costes. El laptop, el software y un uso o conocimiento doméstico de los mismos, nos permiten entrar en este nueva era digital, y cada vez a más temprana edad. 
Esto significa que en cuanto al conocimiento y al saber entramos en una dimensión diferente que posibilita a millones de usuarios a producir, no solo a deglutir, sus propios trabajos, dentro de una mejora en la difusión (multitud de canales de distribución independientes, e intercambio de documentos), una mejora en la capacidad de almacenamiento, y un abaratamiento de las producciones. 
Las resoluciones se miden en número de píxeles mediante imagen de mapa de bits. Porque existe también una nueva terminología académica para la descripción de toda la tecnología que acarrea el mundo digital, en particular con lo audiovisual, junto a la ya existente de la época analógica: bits, píxeles, retícula, punto, línea, forma, tipos de luz, tonos...
Sobre la narrativa y las nuevas formas de representación en los entornos virtuales aún se repiten modelos heredados de los relatos analógicos, aunque se conforman nuevos, en transición y conviviendo con los antiguos. 
Manovich (2005) señala que algunos objetos de los nuevos medios digitales no siguen el principio narrativo tradicional (principio y final), sin desarrollar temáticas organizadas o no.
Ahora más que leer se navega, más que escuchar se revisa sin atención, y más que visionar se interactúa con otros elementos comunicativos y mediáticos. 
Otra característica es la variabilidad, como sinónimo de mutable, y el cambio de lugar, como elemento no espacial que reduce el espacio en los límites de una computadora personal.
¿Qué tipo de elementos han aparecido en los nuevos escenarios ahora virtuales? Ahora todos conocemos y aceptamos como cotidianas palabras como wifi, bluetooth, usb, interfaz. 
La interactividad en varios niveles, y la navegación por la red o ciberespacio, son dos de las grandes características intrínsecas del mundo digital. Por último, la inmersión como experiencia del mundo digital es destacable por el crecimiento y expansión de la industria de los videojuegos, donde las experiencias vitales personales de los usuarios les permite actuar narrativamente en un mundo totalmente virtual. 
Por lo tanto, la hibridación, las transformaciones narrativas, la delicada relación entre lo sonoro y lo visual, y la entrada de la era digital, han conformado un nuevo lenguaje sonoro y audiovisual en relación con el patrimonio que aún está por construir. 

Referencias bibliográficas
Aparici, R., García, A., Fernández, A., Osuna, S. (2007) La imagen. Barcelona. Editorial Gedisa
Arheim, R. (1989) Arte y percepción visual. Madrid. Editorial Alianza.
Chion, M. (1993) La audiovisión. Barcelona. Editorial Paidós.
Chion, M. (1997) La música en el cine. Barcelona. Editorial Paidós. 
Eisenstein, S. (1999) La forma del cine. Madrid. Editorial Siglo XXI.
Lazo Marta, Carmen., Los géneros audiovisuales en el ciberespacio. Universidad de Zaragoza, 2011.
Lenguaje y formato sonoro. Programa Integración de Tecnologías a la Docencia de la Universidad de Antioquía. 
Villain, D., (1997) El encuadre cinematográfico. Barcelona. Editorial Paidós. 

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